Capítulo 6 — Viaje fuera de órbita El equipo rastreó la señal a un asteroide artificial donde Kreos había montado un mercado negro temporal. Allí, los fragmentos se usaban como artefactos: algunos noblemente para revivir recuerdos, otros brutalmente para destrozar vidas. Una batalla espacial estalló; Ben, forzado por el Omnitrix, entró en una forma defensiva llamada Chronoguard —más lenta pero capaz de absorber pulsos temporales— y con ayuda de Gwen y Rook logró contener la fuga temporal.
Capítulo 1 — El rastro de un recuerdo Ben Tennyson, ahora con experiencia y confianza, patrullaba una ciudad que mezclaba arquitectura antigua y rascacielos futuristas. Tras una pelea rutinaria contra unos niphtor (criaturas energéticas) detectó una anomalía temporal: un pulso azul que dejaba estelas como relojes rotos. Gwen y Rook llegaron para ayudar; el Omnitrix de Ben vibró con fuerzas desconocidas, agrupando símbolos que jamás había visto.
Capítulo 2 — Fragmentos del tiempo La anomalía no era natural: fragmentos de lo que parecía una Cronosfera (una estructura temporal) habían quedado dispersos por la ciudad. Cada fragmento alteraba el tiempo local: peatones que envejecían y rejuvenecían, coches que retrocedían y calles que repetían el mismo minuto. Ben intentó usar una forma rápida para asegurar el área, pero el Omnitrix reaccionó erráticamente, forzándolo a adoptar una transformación semidesconocida: una mezcla ágil de crononutación llamada Tachyra, capaz de moverse en breves saltos temporales.
Capítulo 7 — Dilema moral Al recuperar el fragmento final, descubrieron que reparar la Cronosfera cambiaría eventos dolorosos: podría restaurar a seres perdidos o alterar la libertad de incontables. Albedo, tentado a usarla para su beneficio personal, intentó tomar el control. Ben y Gwen discutieron: ¿es correcto arreglar todo si eso borra las lecciones y el crecimiento? Ben recordó a su abuelo Max y la responsabilidad que conllevaba el poder de alterar el tiempo.